Proyecto internacional tras el rastro de la batalla de Trafalgar.
La Nautical Foundation y National Geographic Magazine financian las prospecciones para localizar los restos de los barcos hundidos de Cádiz a Huelva.
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ANA R.TENORIO
Cádiz. Expertos de la fundación americana sin ánimo de lucro RPM Nautical Foundation y de National Geographic Magazine participan como promotores conjuntos con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través del Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz, en un ambicioso proyecto de prospecciones geofísicas en aguas del Golfo de Cádiz y Huelva con el objetivo de localizar los restos del naufragio de la batalla de Trafalgar.
La delegada provincial de Cultura, Bibiana Aído, explicaba ayer las características del proyecto, iniciado el pasado mes de mayo, acompañada del presidente y fundador de RPM Nautical Foundation, George Robb; y del director de actividades de la entidad, James Goold, junto a la coordinadora del proyecto y representante del CAS, Carmen García Rivera, y la directora de esta intervención arqueológica Mercedes Gallardo.
La investigación en la que ahora se implica la Fundación americana y National Geographic tiene sus antecedentes en el proyecto iniciado hace tres años por el Centro de Arqueología Subacuática encaminado a la localización de los restos de los buques hundidos en la célebre batalla.
Esta investigación se ha llevado a cabo en tres frentes, por una parte, a través de un exhaustivo análisis de las fuentes documentales existentes sobre dicha batalla, para conocer los navíos que naufragaron en aguas de Cádiz y Huelva a consecuencia no sólo de la propia batalla sino sobre todo a causa del temporal que se desencadenó el día después de la misma y que afectó a numerosos barcos cuando, ya desarbolados, buscaban refugio en puerto.
El paso siguiente ha sido realizar una delimitación espacial de aquellas zonas en las que, a priori, y en base a dichas fuentes documentales, se presume la existencia de restos arqueológicos pertenecientes a embarcaciones que participaron en la batalla y, paralelamente, recopilar información acerca de los materiales arqueológicos subacuáticos dascritos a la batalla de Trafalgar para, posteriormente, realizar un análisis comparativo con los puntos que las fuentes documentales indican como posibles zonas de naufragio. En este trabajo se han consultado una gran cantidad de centros archivísticos y bibliotecarios, utilizando documentación de muy diversa índole: actas capitulares, actas de conferencias de la Junta Municipal de Cádiz, protocolos notariales del Departamento de Marina de San Fernando, derroteros, mapas, monografías y publicaciones seriadas. Todo ello, completado con un rastreo en Internet con el descriptor 'Trafalgar'.
Toda la documentación obtenida se ha analizado para extraer de ella la información que resultaba relevante para la localización de los barcos naufragados. A partir de este análisis se ha redactado un listado de las posibles zonas de hundimiento para cada respectivo navío según las referencias encontradas, que indican que en la batalla participaron 33 navíos de línea por parte de la escuadra hispano-francesa y 27 buques del mismno tipo, 4 fragatas y dos balandras bajo el mando inglés. Los resultados obtenidos en esta fase de documentación han permitido establecer una amplísima área marítima que se extiende prácticamente desde el cabo de Trafalgar hasta Hueva, en la que podrían localizarse los restos de los navíos naufragados. La imprecisión de las fuentes sobre los lugares los distintos hundimientos, hacían necesario realizar en las zonas seleccionadas una prospección arqueológica intensiva, proyecto para el que se ha alcanzado un acuerdo con la RPM Nautical Foundation y National Geographic Magazine, que financian los trabajos , mientras que la Consejería de Cultura aporta la labor del los técnicos del CAS y sus instalaciones.
Esta nueva fase del proyecto se ha iniciado ya en el mes de mayo, con una prospección geofísica mediante el uso de aparatos de tecnología punta, como el sonar de barrido lateral, la sonda multihaz y el magnómetro, que detectan las anomalías que se localizan en el fondo marino.
En la zona delimitada, que abarca unos 155 kilómetros cuadrados , se han detectado ya, según indicó Carmen García Rivera, 200 nuevas anomalías, independientemente de los yacimientos ya conocidos en La Caleta, y los de campo Soto y la zona entre Sancti Petri y Conil.
Esta fase de detección de anomalías requiere unas trabajos posteriores de interpretación y valoración de las mismas y más adelante se acometerán trabajos de prospección visual en zonas de relativa profundidad -aproximadamente hasta 30 metros- por parte de arqueólogos subacuáticos. En zonas de mayor profundidad estas prospecciones se realizarán con un robot que lleva acoplada una cámara.
El proyecto, en el que también colabora un arquéologo del Instituto de Arqueología Técnica de Texas, se plantea tres objetivos básicos: la localización de los yacimientos que puedan vincularse a la batalla de Trafalgar que permitirá su debida protección y conservación; impulsar la renovación tecnológica en las investigaciones arqueológicas subacuáticas y la difusión de los resultados obtenidos tanto a nivel científico, a través de los cauces de la Consejería, como para el público en general, en el el National Geographic.
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