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El hallador del ánfora romana dice que no actuó de mala fe
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Noticia aparecida en el diario Europasur del 21 de agosto de 2003
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ILDEFONSO SENA
ALGECIRAS. El presidente del Club de Buceo Benalmádena, Mariano Crespo Ruiz, manifestó ayer a este diario que el ánfora extraída el pasado lunes en aguas de la Isla de las Palomas fue localizada de forma casual, decidiendo llevarla a tierra porque "en esa zona no hay ánforas ya que estas se encuentran a mucha más profundidad y en las caras que miran al este, norte y oeste, no al sur como era el caso, corriendo el peligro de romperse o de desaparecer".
Como publicamos ayer, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil intervinieron la citada pieza arqueológica y levantaron acta por supuesta infracción a la Ley de Patrimonio y presunto transporte ilegal de la misma.
Mariano Crespo, que expresó su sorpresa por el revuelo que se ha levantado con el asunto, explicó que en todo momento actuó de buena fe y amparado en las leyes sobre Patrimonio Histórico Español y de Andalucía, que le obliga a poner el hallazgo a disposición de la autoridad correspondiente, en este caso, el Ayuntamiento de Benalmádena y su Museo Arqueológico dependiente de la Junta de Andalucía.
Según Crespo, tras la extracción del ánfora la depositó en un vehículo todo-terreno propiedad de un amigo "ya que no cabe de forma adecuada en el coche en el que tengo que regresar al trabajo y mal puesta correría un serio peligro de romperse, por lo que decidimos venir al día siguiente por la mañana con más medios para su transporte". Crespo Ruiz explicó que, por la tarde, se puso en contacto con el arqueólogo municipal de Estepona (donde trabaja), Ildefonso Navarro, a quien le informa del hallazgo. El técnico le dijo que la ley le deja 24 horas para dar parte y depositarla en un museo "y que si quiero lo puedo hacer en el de Estepona". No obstante, más tarde y ya en Benalmádena, se pone en contacto con el arqueólogo municipal y director del museo de la ciudad costasoleña, Gonzalo Pineda de las Infantas, "y me dice lo mismo que su colega de Estepona pero demuestra interés en tenerla en el museo ya que están haciendo unas excavaciones de una fábrica de aceite y salazones romanas y él es director de las mismas. El alcalde accidental, José Nieto, me pide que presente un escrito comunicando el hallazgo y mi deseo de donarlo, con el objeto de que a primeras horas de la mañana siguiente autorice al arqueólogo a desplazarse a Tarifa a por el ánfora".
Según la versión de Mariano Crespo, al mismo tiempo desde el Ayuntamiento se intenta comunicar el tema a la delegación provincial de Cultura de Málaga, "lo que resulta imposible por ser día festivo en la capital que, además, está celebrando su Feria", manifiesta.
Ya en Tarifa, en compañía del arqueólogo municipal y su ayudante, los hechos ocurren tal y como los describió este diario en su edición de ayer. La Guardia Civil estaba esperando junto al coche que, según relató Crespo Ruiz, no podía abrirse porque se había llevado las llaves por error. "Me dirigí voluntariamente a ellos y les dije que iba a abrir el maletero del coche y pasar un ánfora que encontré el día anterior para llevarla al Museo de Benalmádena y que iba acompañado del arqueólogo, mostrándoles la carta con registro de entrada en el Ayuntamiento y la autorización del alcalde, no permitiendo los agentes la presencia de ambos en la conversación". Tras un cambio de pareceres sobre la legislación vigente en materia de hallazgos, los agentes del Seprona
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